Alerta por combustibles: la guerra en Medio Oriente podría disparar los precios hasta un 15% en Argentina

El barril de crudo Brent superó los 92 dólares tras la escalada del conflicto bélico y las declaraciones de Donald Trump. Especialistas advierten que el desfasaje internacional presionaría los surtidores locales con subas de hasta 300 pesos por litro.
La crisis energética global, profundizada por los recientes ataques en Medio Oriente, comenzó a proyectar sombras sobre la economía doméstica. Este sábado 7 de marzo, el barril de Brent —referencia para el mercado argentino— quebró la barrera de los 92 dólares, alcanzando su valor más alto desde 2023. De sostenerse esta tendencia, analistas del sector estiman que los combustibles en Argentina podrían sufrir aumentos de hasta el 15%.
El salto en los precios internacionales responde al temor por una interrupción del suministro en el estrecho de Ormuz, ruta por la que circula el 20% del petróleo mundial. A esto se sumó la volatilidad política tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien condicionó el fin de las hostilidades a una «rendición incondicional» por parte de Irán.
El impacto en el surtidor local
En el mercado interno, la relación entre el crudo y el precio final es directa pero no inmediata. Según especialistas, por cada dólar que sube el barril, el impacto potencial en el surtidor oscila entre el 1% y el 1,3%.
Con un Brent que hoy cotiza 20 dólares por encima de los valores que reflejan los precios actuales en Argentina, el ajuste técnico necesario para equilibrar las cuentas de las petroleras se sitúa en dos dígitos. En términos nominales, esto representaría:
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Un incremento de entre 200 y 300 pesos por litro en naftas y gasoil.
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Una presión adicional sobre la estructura de costos de transporte y logística nacional.
Los factores que definen el precio
El costo de la materia prima (el petróleo) representa aproximadamente el 40% del precio final que paga el consumidor. El resto se compone por márgenes de refinación, biocombustibles e impuestos.
En este escenario, el rol de YPF es determinante. Al concentrar el 55% del mercado minorista, la compañía de bandera suele ser la encargada de marcar el ritmo de los ajustes. Si YPF convalida el traslado de los precios internacionales, el resto de las operadoras (Shell, Axion y Puma) replicarán el movimiento de forma automática.
Incertidumbre en las rutas marítimas
La preocupación central de los mercados no es solo el ataque a infraestructuras, sino la reducción del tránsito de petroleros en zonas de conflicto. Cada jornada de inestabilidad en las rutas marítimas de hidrocarburos encarece los fletes y las primas de seguro, sumando presión a un barril de crudo que ya muestra una suba superior al 11% en una sola jornada (en el caso del WTI estadounidense).



